Francisco me está mirando morir y no se impacienta al verme escribir. Nunca nadie le enseñó a leer. No tiene prisa. Con los cadáveres de mis compañeros, su tribu y él ya tienen mucha carne fresca. Sentado en el suelo, de espaldas a un árbol, no puedo ver, pero escucho cómo arrastran los cuerpos en...